Espacios de Reflexión

Dimensionalizándose

Es muy probable que hayas oído hablar de eso de las dimensiones y
del paso de una a otra. Quizá exista algo de lío en esto de saber en qué
dimensión se está y cómo se cambia a la siguiente. Así que lo voy a poner
fácil para que cada un@ se dimensionalice lo mejor posible.
Cuando un alma encarna, se dedica a aprender mediante las
experiencias, y de esa forma va evolucionando (desde el punto de vista
álmico) desde lo más básico hasta lo absoluto. Todo ese aprendizaje se
realiza mediante la ejecución y puesta en acción de tres verbos: ser, tener y
hacer.
En la 1ª dimensión (1D) se aprender a ser, sólo a ser, simple y
sencillamente. Se aprende a ser flor, vegetal, agua, lluvia, polvo, fuego,
átomo, célula… Una vez que aprendiste tantas formas de ser, pasas a la
siguiente dimensión.
La 2D se caracteriza por añadir al ser, el hacer, así que se es al
mismo tiempo que se hace algo concreto propio de aquello en lo que se ha
encarnado. Se es y hace como un animal, como una piedra, como un
elemento dotado de forma que es y hace algo concreto, pero que en modo
alguno ha de tener nada concreto en pertenencia o posesión. Sólo se es y se
hace. La 1D y la 2D no llevan por sí el aporte absoluto de conciencia, de
comprensión, de entendimiento en el momento de la encarnación, aunque
hay sus excepciones.
En cambio, en la 3D se aprende desde formas físicas más o menos
conscientes de sí a ser, tener y hacer (aunque no suelen tener conciencia de
Sí). Aquí el ego y el apego son notorios y suelen llevar añadidos en sí una
carga de aprendizaje mediante el sufrimiento, por lo general. En esto está
una gran mayoría de esta humanidad actual en la Tierra.
Cuando pasas a la 4D, y se puede conseguir sin la necesidad de pasar
por el trance de la muerte y encarnar de nuevo. Es decir, se puede estar
encarnado en 3D y pasar a 4D, de hecho les ha pasado a muchas almas
encarnadas en la actualidad. En 4D sólo hay que aprender a NO TENER,
siendo (de ser) y haciendo (de hacer) lo que toque en cada momento.
Cuando se consigue, el ego es aplacado sumamente, pero queda algo de
desapego que no ha sido soltado totalmente. Se trata de no sostener la
existencia en el tener cuestiones, posesiones, materialidades, hijos, títulos…
darse cuenta que tener sólo es un miedo tremendo a NO SER.
Si se quiere pasar a 5D, incluso de 3D directamente sin pasar por
4D, aunque es lo habitual, sólo se ha de aprender a NO HACER, y se
recuerda que ya se aprendió a NO TENER en 4D, así que la almita
encarnada se dedica a ser, sólo a ser él/ella misma. Indudablemente se
hacen cosas, pero no hay un afán por hacerlas, sino que se hacen por el
placer de hacerlas desde su condición de ser, de saber Quién se Es. En esta
humanidad sí existe una 5D, pequeña, pero existe.
La 6D aún no se da en este plano físico conocido, pero en unos 250
años será lo normal. Y se dedicarán a aprender a Ser Amor. Ser Amor y vivir en el Amor. Sin duda es un gustazo inimaginable para much@s en la
actualidad. No existirá el sufrimiento, se Amará por el placer de Amar. Aquí sí que se podrá Amar de verdad y en verdad ser Amado, aunque hay almitas de 5D en la actualidad que ya saben de esto.
¿Quieres saber qué serían las siguientes dimensiones? Sólo ofrezco
un adelanto, en 7D se aprender a expandir el Amor, SIÉNDOLO. En la 8D
se trata de crear Amor, CREÁNDO- LO desde el AMOR en SÍ. En la 9D…
Bien, ya no anticipo más, pues se trata de que un@ se dimensionalice de una vez y luego ya se verá, ¿no te parece almita encarnada?

“Alas sin Plumas”

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Amor a la maldad
¿Alguien cree que cuando un bebé nace sabe lo que es el odio, la
venganza, la crueldad o la maldad? No, no es así. Un bebé llega puro de todo eso, y desgraciadamente, se lo enseñan sus educadores, en sus
comportamientos, o por los actos repetitivos que observan en la sociedad en la que viven. Porque un niñ@ recién nacido no sabe diferenciar si el que está al lado es negro, sino que es otro bebé. Somos nosotros los que,
posteriormente, le inculcamos que el negro es malo, peligroso y vete a saber cuántas cosas más; así, lógicamente, les enseñamos a odiar, a ir contra esos que son los malos. Le enseñamos a no amar, les enseñamos a tener miedo a alguien que no es como él. Y así, les hacemos malos de verdad, pues les condicionamos con respecto a otras personas que seguramente no lo son.
Con el tiempo, quien así ha sido educado, se convierte en alguien malo
diciendo que los malos son los demás, ¿verdad?
Llegados a este punto, te pregunto ¿Se puede amar a l@s mal@s o a
la maldad de l@s mism@s? Lo más seguro es que tu respuesta sea un
rotundo NO. Pero te puedo asegurar que sí se puede amar al mal@ si
piensas que no eran mal@s al nacer, sino que les enseñaron a odiar, a tener miedo al que no era igual a el/ella. Lo puedes amar si observas este punto de vista que te muestro, pues si pudiera empezar ese mal@ una educación desde cero borrando todo lo aprendido, lo más seguro es que no repetiría tales patrones de maldad.
¿Sabéis? Hay personas muy “malas” que al tener un accidente
perdieron la memoria, y al recuperarla dejaron olvida- dos atrás sus
patrones de conductas de maldad, y los parientes cercanos o los que mejor
le conocían, ya no les conocían, y menos se creían que habían cambiado.
Sencillamente, lo que se produjo es un reset en su mente, soltaron aquellas
pautas aprendidas y empezaron a funcionar en función de lo propio de la
naturaleza humana: la bondad, la compasión, el amor.
Por eso puedo amar a l@s mal@s y a su maldad, pues además de lo
expuesto, aseguro que es la mejor manera de hacerlos cambiar, pues si no
se lucha contra ell@s, como esos mal@s quieren, ell@s no encuentran un
enemigo en nosotr@s al amarl@s y al perdonarl@s. Esta es la forma más
hermosa de cambiar las cosas, y por supuesto la maldad. Pero no que- da
todo aquí, pues recomiendo amar a l@s mal@s dado que en muchísimos
casos hemos, muchas personas, aprendido a amar, a retornar a nuestra
humanidad de amor, cuando nos hemos encontrado con tod@s es@s mal@s y sus maldades recibidas y padecidas. Al encontrar eso, nos dimos cuenta de por dónde no se podía seguir caminando, y emprendimos el regreso a donde sí se puede gozar: al amor. Así que lo mejor es amar a l@s mal@s, y verás qué pronto todo se ha solucionado, pues habremos enseñado a amar a aquell@s que sólo padecían miedo, miedo al amor.

“Alas sin plumas”

Si alguna persona desea el pdf del libro, envíanos mail y te lo hacemos llegar.

abretucorazon0@gmail.com